Cada actividad, tanto laboral como lúdica, tiene su propio sistema de aprendizaje; y cada maestrillo su librillo. Por ejemplo, para los idiomas lo mejor es tener siempre a mano un libro de bolsillo que nos sirva de consulta rápida ante cualquier eventualidad. Está claro que, ahora con el móvil, tenemos todo a mano y hasta de manera interactiva. Pero cuando alguna vez te hayas quedado sin batería, o sin cobertura en tierras extrañas, te acordaras de ese librito jurando en arameo.
Cierto, JM.
Los que estamos acostumbrados a las consultas «analógicas» sabemos estos «truquitos» de la tecnología. Donde se ponga un buen libro en papel, que lo acompañen de cerveza y tapita de jamón. 😝😂😋
Abrazo 🍻🍻🍻🍻
Me gustaMe gusta