
Los invisibles muros de la conciencia

Tenía que superarlo ya de una vez; Me acerqué al acuario y allí, cual sirena desterrada, reposaba la Blackberry de medio lado.
El próximo catorce de febrero hará un año que dejó de serme útil y en un momento de ira la ahogué; Y hoy, poniendo viejas canciones de pop californiano, me acordé de ella yendo a rescatarla de su transparente sepulcro.
Mi nueva compañera, esa por la que yo la traicioné, me durará todavía algunos años o eso espero, las tablets cada día son más caras.
Ahora, mi vintage Blackberry, luce cual cuadro enmarcada y colgada de la pared.
(100 palabras)
Muy original, JM. Como siempre, un placer leerte. Muchas gracias por tu aportación al desafío de noviembre. Un abrazo.
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¡Hola, JM! No uso móviles ni agendas electrónicas, así que no tengo especial apego emocional por esta Blackberry, ja, ja, ja… Pero sí imagino que contenía el contacto de alguien que ese 14 de febrero ya no estará a su lado para celebrar San Valentín. Esa pérdida tiene la resonancia del fin del último elemento que le unía a ella. Un abrazo!
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Hola, JM.
Parece que la Blackberry es más duradera que el Amor. Como decía mi abuela, estas cosas ya no se hacen como las de antes; puede que el amor tampoco. 😅😂
Un Abrazo y 🍻🍻🍻🍻
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