Cinco líneas
Cuando algo se mete en la cabeza, usar el sentido común debería ser suficiente para poder parar la comedura de coco, pero no suele ser así. Lo ideal es buscar algo para distraerse, pero eso puede ser contraproducente si no damos con nada que nos sirva para ese menester.
Yo he encontrado algo tan sencillo como cambiarme de camisa, desabrochando y abrochando los botones como en un lento conteo. Y, a veces, me funciona; será por lo ridículo que me siento de hacerlo ante el espejo. XD
Muy bien aplicadas las tres palabras del reto para plasmar esa reflexión a tener en cuenta en caso necesario. Como siempre, JM, la excelencia de tu relato radica tanto en su contenido como en la forma de expresarlo, y eso hace que su lectura sea verdaderamente gratificante en todos los sentidos.
Enhorabuena.
Gracias por compartirlo para que podamos disfrutarlo.
Un abrazo.
Daniel
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