Cinco líneas
Cuando menos te lo esperas aceptamos hacer una misión de lo más simple, la imaginación ya se encargara de adornarla y magnificarla, para sentirnos a su conclusión como un héroe. Por ejemplo, mi última intrépida peripecia fue que tenía un paquete para devolver en mi oficina de correos, pero ya están con horario de verano y faltaban solo diez minutos. Bueno, andando no llegaría a tiempo, así que improvisé. Le di 5 € a un chaval de un patinete para que me acercase, ese día yo fui su héroe.