Si hay algo que parece institucionalizado en España es el despilfarro, el chanchullo y las tramas corruptas por parte de los grandes partidos políticos.
Me hace gracia, por no decir que me indigna, ver como a los nuevos alcaldes de varias importantes plazas se les trata como a mestizos o bastardos desde el minuto uno, criticandolos tanto lo que hacen como lo que no. Ciudades donde, los grandes partidos, han tenido su feudo lustros y han dejado las arcas municipales a rebosar de deudas.
Pienso y creo que los nuevos ayuntamientos tienen derecho a equivocarse, como humanos que son, y como tales, a aprender de sus errores. Y también pienso y creo que, si nuestra vara de medirlos no es la misma que la que usamos con los grandes partidos, el problema es nuestro y no merecemos el cambio político.