La tertulia de las diez: “El ejecutivo argentino”


Por mediación de El arca de las palabras del blog de Úrsula un nuevo relato para la ya conocida Tertulia de las diez.

El joven licenciado acaba de firmar su primer gran contrato de trabajo como ejecutivo comercial. Había venido de Argentina y gracias a sus abuelos emigrantes no tuvo problema para nacionalizarse. Su dominio del verbo, con un suave acento de su procedencia, le puso la entrevista de trabajo en bandeja.

Ahora estaba tomándose un café orgulloso de si mismo en uno de estos locales modernos; donde tienen la puta manía de poner tan juntas que, sin querer, escuchas las conversaciones contiguas. De hecho, una pareja de mediana edad, que estaba en la mesa de al lado, tenia un debate que aún siendo en tono bajo se parecía más a una discusión.

El argentino solamente por su curiosidad comercial, no por cotilleo ni mucho menos morbo, afinó el oído para intentar enterarse de la naturaleza del apagado pero agitado debate que delante suyo se estaba suscitando. Solo llegaba a identificar palabras sueltas e inconexas que no le sacaban de la duda hasta que, una frase completa con un tono más elevado, le puso en guardia.

No llores por mi Argentina; sí, sin duda, lo había escuchado claramente, y supuso los vecinos de mesa estaban hablando de las canciones de los grandes musicales. Aquello le toco dos fibras, la personal por su origen y la profesional como nuevo comercial ejecutivo para conciertos y representaciones; en la compañía principal que esos eventos promovía.

El joven ejecutivo apuro su café y se levantó. Al llegar a la mesa de la pareja, que seguía debatiendo, le pudo la sangre y la profesión. Se paró justo delante de ellos y, después de dar los buenos días exagerando su bien controlado acento porteño, disculpándose por la intromisión les dijo que muy buena la elección, como canción de un musical, No llores por mi Argentina.

La pareja se miro por un instante sorprendida, como dos niños cogidos infraganti en alguna travesura. Los reflejos de la mujer fueron más rápidos que los de su compañero e inicio la contraofensiva. Con voz entrecortada y mirada afligida miró al joven, le dijo que ella se llamaba Argentina y que su compañero la había citado, hoy y ahí, para romper con ella. El hombre, por su parte, se encogió de hombros; como asintiendo a lo que la mujer acaba de decir.

El argentino, mudo y estupefacto solo acertó a hacer un gesto con la cabeza y salir tan rápido como pudo del local. Nada más cerrarse la puerta de la cafetería, la pareja rota se cogió de las manos al tiempo que soltaban una sonora carcajada. Cuando lo vieron entrar un rato antes; llevando una carpeta con el anagrama de la conocida empresa de eventos artísticos del portal de al lado, y pedir un café con ese tono argentino; se les ocurrió la idea.

P.D. solo para quienes quieran un post final

Había pasado como un mes desde su desliz y el argentino con un incansable trabajo verbal tenía ya una buena cartera de contratos para actuaciones durante los próximos meses. Estaba desayunando, esta vez en la barra de la cafetería, cuando por detrás unos viejos conocidos le saludaron. La pareja, después que él a duras penas tragara su bocado, le confesaron la broma y por ende que eran hasta vecinos de su trabajo. De hecho, le notificaron que próximamente uno de sus apartamentos en el mismo inmueble quedaría libre y si le interesaba le harían una buena oferta.

El argentino, encajó bien el golpe y no dudo en aceptar el ofrecimiento. Esta ves las risas fueron por triplicado. Tener vecinos con tan buen sentido del humor le hizo recordar su adolescencia; en aquel barrio tan entrañable, de su ciudad natal, que hasta ahora lo había tenido algo en el olvido.


Nota: Si alguien ve o quiere entender alguna discriminación hacia la comunidad Argentina, no nos conoce o lee ente líneas algo que no hemos puesto. El origen del protagonista es por el contexto del relato y si este fuera otro, lógicamente su papel también recaería en otra nacionalidad. Y en ningún caso como burla o desprecio de su procedencia. Firmado Vanjav&Percebe


17 respuestas para “La tertulia de las diez: “El ejecutivo argentino””

  1. Hay que aprovechar bien los espacios en los locales JM, que los alquileres están por las nubes, de ahí el poner las mesas tan juntas.
    A nuestro amigo, al final le vino muy bien esa proximidad, consiguió unos amigos con un buen sentido del humor y seguro que también hasta el piso se quedó.
    Me ha gustado mucho, seguro que el Percebe estaba por ahí mirando toda la escena.
    Feliz día amigo mío!!

    Le gusta a 1 persona

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