VadeReto (Diciembre 2020)


VadeReto (Diciembre 2020)

Los cuatro del CDN atacan en Navidad (Su primera misión)

Grey el vendedor de árboles de Navidad hacía honor a su apellido, un tipo huraño casi siniestro, avaricioso y por supuesto de aspecto gris. De su nombre solo conocíamos la inicial que ponía el letrero de su furgoneta: H. Grey jardinería.

Cuando llegaba diciembre, era el único del mercadillo que ofrecía verdaderos árboles navideños. Con el control actual, ir al bosque a cortar pinos para adornar, conllevaba una cuantiosa sanción. Aunque los ofrecidos por Grey estaban metidos en una maceta y con una etiqueta de invernadero, todos sabíamos que habían sido cortados de la Naturaleza. Un producto tan selecto no era para cualquier bolsillo y solamente los del barrio alto, así llamábamos a los pijos, se lo podían permitir.

A estos compradores poco les importaba el origen y el daño causado, máxime cuando después de las fiestas irían todos al contenedor de la basura para acabar su buena acción navideña. Por eso, este año el secreto Club de los Defensores de la Naturaleza decidimos pasar a la fase activa. En el instituto, los cuatro más raritos de clase vimos nuestra afinidad entre otras cosas por la ecología y decidimos a escondidas del resto organizarnos.

Como en las películas, nos numeramos para mantener secreta nuestra identidad, y por sorteo a mí me toco ser Cuatro. Uno resultó ser el más fuerte, en clase lo llamaban trol era tan grande como noblote, nunca necesitó pegar a nadie; con su presencia ya intimidaba bastante si se le ponía la cara seria. Dos era la más lista, la que siempre leía en los recreos, y tenía respuesta o sabía encontrarla para todo. Tres era una fiera, fue una chica impopular por las malas lenguas, la gustaba llevar faldas y empezaron a llamarla buscona y viuda negra por rechazar a ligones y gilipollas; lo que sí descubrieron estos moscones de instituto su negro cinturón en artes marciales.

Uno tenía familia en el pueblo cerca del único bosque de pinos que nos quedaba, así que él se encargaría del seguimiento de H. Grey para pillarlo infraganti. Dos y yo tomaríamos nota de todos los encargos del traficante de árboles de Navidad cada sábado en el mercadillo. Tres era nuestra killer y se encargaría de sabotear las entregas.

El plan estaba dando sus frutos, en el fin de semana de puente uno localizó donde Grey hacía su particular tala y para el fin de semana siguiente ya estaría preparado. Tres dio muestras de su habilidad para el camuflaje y de una forma u otra conseguía entrar en los domicilios que dos y yo le pasábamos. Sincronizamos nuestros relojes por nuestro canal secreto de Telegram.

El viernes a medianoche, como no podía ser de otra manera, una sombra gris con una casi silenciosa sierra a baterías empezó a segar de pinos jóvenes el bosque. Otra sombra mayor enarbolando un hacha de un tajo cortó la cabeza del furtivo. Una brisa hizo cimbrear las copas de los árboles más grandes como en agradecimiento por esa ejecución.

El sábado pude comprobar que H. Grey no había llegado a su puesto en el mercado y confirmé el éxito de la primera fase. Dos seguía preparando los paquetitos de adorno que, en sus visitas domiciliarias tres colocaba en los navideños árboles de sus selectos encuestados. A la semana siguiente, la de Navidad daríamos el golpe definitivo y nuestro secreto club de defensores de la Naturaleza habría cumplido su misión.

No quisimos perdernos el espectáculo y los cuatro quedamos esa tarde del veintiocho de diciembre(el día más propicio y señalado para la misión) a merendar un chocolate con churros. Después nos fuimos andando sin prisa, pero con algo nerviosos por nuestro debut, al barrio alto. Nuestro paseo iluminado por motivos navideños resultaba casi como un desfile anticipado de nuestra épica proeza. Al entrar en la pija avenida residencial se evidenciaba su nivel económico, el alumbrado era el doble o el triple con sus vivos colores a todo lo largo. Al final, la rotonda del cambio de sentido, estaba engalanada con un gigantesco árbol recargado de adornos.

Dos miro su reloj y empezó una cuenta atrás de diez. Al llegar a cero, se oyeron pequeñas explosiones como petardos por todo el vecindario seguido de un eco a inmensidad de cristales rotos. A continuación las llamas parecían querer escapar por esos lujosos ventanales ahora sin vidrio alguno. En unos minutos la calle se llenó de gente despavorida, los vecinos con traje y ellas con vestido de noche y tacones, salían a la calle de esta guisa para evitar la quema. Hay que ser pijos para cenar en casa de etiqueta dijo uno y los otros nos miramos riendo a carcajadas.

A los pocos minutos las sirenas avisaban de la llegada de los bomberos, música celestial para nuestros oídos que desde las explosiones se habían quedado un tanto expectantes. En cuanto entraron los rojos camiones por la avenida en llamas, dos pulso el botón de un pequeño mando y por arte de magia toda la iluminación se volvió roja brillante como si fuera la del mismo infierno. Todos los vecinos, vestidos con sus tiros largos, se habían arremolinado en la plazoleta del gran árbol de Navidad que también servía de rotonda.

Ante semejante escena, el mismo Dante se habría quedado con la boca abierta, Dos nos invitó a posar para un selfi gran angular con ese espectáculo de fondo. Justo cuando nos mirábamos en la pantalla del móvil para quedar sonrientes y bien encuadrados vimos como el fondo explotaba. La foto quedó irrepetible y de hecho es la que tenemos de fondo en nuestro canal secreteo de Telegram; allí los cuatro sonriendo, a los lados las ventanas llenas de llamas, encima de nosotros las hileras luminosas rojas y al fondo el coloso árbol en llamas después de una explosión final que dejó a todos los pijos para lavado y peluquería en el salón de belleza del tanatorio municipal.

No se podía esperar menos de nosotros. Uno es descendiente directo de los extintos hombres lobos del bosque; Dos nieta de dos brujas, un hechicero y un alquimista; Tres no hace falta recordar que es una ninfa guerrera; yo el Cuatro tengo un poco de todo en mi sangre, gnomos, meigas y hasta algo de un noble de Transilvania, igual por eso me gusta tanto la morcilla.

En cuanto a H. Grey, su calavera y huesos están a los pies de los pinos, en el recóndito claro que saqueo aunque pronto quedará reforestado. El camino de acceso quedó bien oculto y el quad que usaba para transportar su contrabando ahora sirve para llevar alimento y agua a los animales si la invernada es más dura de lo habitual.

Fichero secreto del CDN (Volver a encriptar después de su lectura)

Los hechos aquí narrados son reales en su mayoría y solo han sido un poco aderezados por la imaginación de los cuatro protagonistas.

  • H. Gray sí recibió un buen estacazo que le obligó a llevar collarín más de medio año. En cuanto a su quad sí que sin él se quedó. Y al mercadillo navideño ya más no volvió porque el negocio traspasó y se jubiló.
  • Los petardazos de los árboles de Navidad si fueron reales. Los cristales rotos fueron más bien platos y copas que por el susto acabaron en el suelo. Una ventana también se rompió porque la arrojaron una cubitera. Las llamas se quedaron en las chispas de inocentes bengalas.
  • Solamente llegó una furgoneta de bomberos y un coche patrulla por el estrépito y las insistentes llamadas. Desalojaron a algunos vecinos por si había más explosiones y los concentraron en la plazoleta.
  • El árbol grande tenía una buena traca que si chamusco algún vestido y les llenó el pelo de confeti a los pijos allí reunidos.
  • Los temporizadores de los paquetes sorpresa y del alumbrado led para ponerse en rojo fueron obra de Dos que es una genio en todos los sentidos 😍
  • El selfi que llena de orgullo nuestra secreta amistad está algo trucado, pero solo para realzar nuestras sonrientes caras en tan magna proeza.
  • Y en cuanto a nuestros místicos y hasta mágicos ascendientes, seguro de que habrá algo de realidad; con nuestras aptitudes, y sobre todo de la imaginación, aportamos palpables pruebas de ello.

12 respuestas para “VadeReto (Diciembre 2020)”

  1. Jajajjajajaja ¡Lamarequeteparió!
    Te juro, aunque no te lo creas, que he disfrutado más con tu relato que con la última temporada de Stranger Things. 😍😍😍

    Me ha encantado eso de usar números en lugar de nombres. Lo tendré en cuenta la próxima vez que me lleve un cuarto de hora para buscar un nombre shulo para mis personajes. 😉

    El relato tiene un ritmo endiablado. ¿mil trescientas palabras dices que tiene? Pues me lo he papeao sin darme cuenta. 😋

    ¿Eres consciente de lo que has hecho? Ahora te voy a pedir insistentemente más aventuras de “Los cuatro del CDN”. Para carnavales, para semana santa, para verano… dónde sea necesario que estos cuatro hagan diabluras tan divertidas. Además, la causa lo justifica. 👌

    Te pediría que me hicieras unas pruebas para entrar en el club, pero estoy seguro que no pasaría ni el rellenado del formulario. Aunque, si usáis transporte en lugar de correr, entonces me pido mejor ser el chófer. 😂😂😂

    Muchísimas gracias por esta maravillosa aventura, JM.
    Lo siento, pero tus historias son imprescindibles para el VadeReto.
    Ya sabes, el castigo de leerte me encanta. 😜
    Un abrazo, Felices Fiestas, buen Año Nuevo y que te toque la lotería, así me confías. 😊

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    1. Por lo que veo voy a tener que seguir esforzándome pero por intentarlo, ten por seguro y a tu VadeReto pongo por testigo, que lo seguiré haciendo.
      Para mí también es rollo lo de los nombres y aquí lo justifiqué, creo que bien, con números.
      Si te lo has leído de un tirón tendré que buscar una nueva táctica en el siguiente y ese será mi particular desafío. 😂😂
      No te preocupes, te podemos poner Cero, ya que eres tú quien asigna los retos y en este caso misiones. Si surge alguna misión podrás contar con estos cuatro nuevamente.
      A pesar de no haber conseguido mi inocentada si te deseo lo mismo que tú a mí y acompañado de Salud 🥂🎅🖐

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  2. Como suele acontecer me has tenido pegada a la historia hasta el final. Mi experiencia con los árboles de Navidad es muy breve. Solo he comprado uno el año que nació mi primera hija, un 11 de diciembre. Cuando acabaron los festejos navideños el abeto estaba para el arrastre, no se si por las lucecitas o por microclima que proporciona la calefacción, el caso es que apenas le quedaban hojas o agujas,no se como llamarlas. En vez de tirarlo a la basura, que parecía la opción más sensata, lo llevamos a la casa que tenemos en la playa y lo plantamos en el jardín, al menos sus últimos días los pasaría en un entorno más adecuado. De esto hace 35 años, el arbolucho moribundo supera los tres metros de altura. Le dimos una oportunidad y la supo agradecer. He matado dos pájaros de un tiro; uno, brindando una oportunidad al abeto y otra acallando mi conciencia. Nunca más compre un árbol natural, uso, esos tan feos de plástico. La conciencia, después de tantos años, me sigue reprochando aquella osadía.

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    1. Vaya anécdota tan propicia y con final tan vitalista. La buena madera siempre es agradecida, además recuerdo vivo de tan memorable año.
      Te marco por si decides coger un árbol natural la próxima Navidad, a ti no te pondremos petardos en la sala.
      Fíjate que entrada tan positiva, relacionando el entorno familiar y el natural, puedes hacer con lo que has comentado.
      Saludos y Salud Mar 🖐

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    1. A ver Mar no me desafies. Mira que Tres, aparte de muy mona (ahora que no me oye), maja y simpática es. Cuando llame a tu puerta no dudaras en invitarla a pasar, y ya en tu salón verá que tipo de árbol de Navidad tú tendrás. Ten a mano un sifón, que de tu arbolito de plástico entre chispas y detonaciones, a alguna cortina la tendrás que enchufar.

      😂😂🖐🏻

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      1. Oye, veras, que estoy pensando que si eso, te invito después de que pasen estas fiestas. Mejor esperar, ya sabes, eso del abeto de plástico en el salón es poco fino, y tan ilustres visitas merecen un entorno selecto y adecuado. Y eso de las luces de navidad resulta un poco…. como diría, no se… ¿excesivo?
        Pues eso, que mejor lo dejamos para mediados de enero, así no hace falta que traigáis los petardos. Venís ligeros de equipaje 😉
        Un cordial saludo para mis ilustres vecinos.

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