FUERA DEL CONCURSO DE RELATOS, XXVIII Edición: LA GUERRA DE LOS MUNDOS de H.G. WELLS (II)


El espejo de la luna llena

Se decía que quien rompiera un espejo le esperaban siete años de mala suerte, pues en mi caso se quedaron cortos; porque toda La Eternidad va a ser la duración de mi condena. Empezaré por el principio, si algo ahora me sobra es tiempo para contar mi historia.

En mi cuarto tengo un armario empotrado de tres cuerpos de puertas correderas, siendo una de ellas también un espejo de cuerpo completo. Con el tiempo las guías y los rodamientos fueron cogiendo pelusa y el desplazamiento pasó de irregular a ir a saltos, tanto como para salirse del carril y hasta bloquear las puertas.

Viendo que la cosa no ofrecía mayor complicación, decidí yo mismo desmontar los paneles rodantes y limpiar sus engranajes. Apoyados sobre la cama, uno tras otro fui haciendo tan simple trabajo. Después, a la hora de volverlos a montar, tampoco tuve mayor problema.

Lógicamente, deje para el final el mantenimiento de la corredera con el panel del espejo. Al volverla a colocar hice la prueba del algodón desplazando las puertas en ambos sentidos para certificar así mi buen trabajo de bricolaje.

Con las prisas o por despiste, precisamente el panel del espejo no lo debí dejar bien asentado en su guía y en una de los desplazamientos se me vino encima. Así fue como mi habitación acabó con, al menos, una docena de pedazos de espejo . Mi cara era un poema reflejándose en cada uno de los trozos de cristal.

Nunca pensé que el espejo de cuerpo entero de un armario fuera tan caro. Ya no quedan cristalerías, como las de antes para encargar una pieza a medida, y me tuve que recorrer todas las tiendas de armarios empotrados pidiendo presupuestos.

Me estaba planteando en ponen una lámina de madera satinada, similar a las de de las otras dos correderas del armario, por los desorbitados precios que me estaban pasando. De casualidad, ahora pienso que no, al salir de un polígono industrial después de recoger un último presupuesto, vi una nave con un letrero que me dio cierta esperanza.

Espejos artesanos a medida Luna & Cía.

Así rezaba el letrero de la puerta y estaba claro que yo la tenía que cruzar. El interior de la nave industrial estaba lleno de estantes verticales, con enormes espejos, a modo de paneles que le daban a la estancia un brillo y una iluminación sobrenatural.

Solo había dos empleados que parecían cortados por el mismo rasero salvo por la diferencia de edad, por lo que perfectamente podrían ser padre e hijo. Ambos llevaban un pantalón y chaqueta gris, asemejándose más a un uniforme militar que a la ropa de trabajo al uso. Sus profundos ojos negros contrastaban con una piel y hasta labios casi albinos.

Con una voz muy clara pero algo metálica el más viejo, sin agasajos ni florituras, me hizo una oferta inferior a la mitad del mejor de los otros presupuestos . No tuve duda en que Luna & Cía. serian los que me repondrían el espejo roto.

Así fue y en una semana los dos cristaleros se presentaron con la reflectante pieza que le faltaba a mi armario empotrado de puertas correderas. Los dos profesionales no eran padre e hijo sino más bien primos lejanos, de ahí el gran parecido en sus rasgos físicos. Esa fue la duda que aclararon cuando ambos se despidieron dándome un apretón de manos.

Esa noche me costó dormir mucho, aún sin ninguna luz en la habitación el espejo nuevo parecía desprender un brillo que de madrugada me parecía cegador. Era como si tuviera una ventana y por ella me entrara la blanca iluminación de una luna llena. Finalmente, el cansancio, me hizo conciliar el sueño.

Cada día al acostarme tenia esa sensación de exceso de luz, pero me fui acostumbrando y volví a dormir con toda normalidad. Al cabo de una semana, regresando de mi habitual paseo por el parque antes de cenar, vi entre las copas de los árboles el majestuoso brillo de una imponente luna llena; inconscientemente, me vino la imagen del espejo de cuerpo entero de mi habitación.

Esa fue mi última noche en La Tierra; cuando me dormí, del brillante reflejo de mi armario, salieron unas figuras muy pálidas y de profundos ojos negros, cual otros primos lejanos de los cristaleros y me cruzaron al otro lado. Los marcianos no se si existirán, pero los selenitas en la cara oculta de la Luna sí que habitan. Y somos los humanos, cada noche cuando creemos que dormimos, quienes excavan a golpe de pico y pala interminables galerías, para extraer el mineral con el que ellos hacen tan luminosos espejos y cristales.

P.D. No exageraba, al principio, cuando mencionaba La Eternidad. Ya que al morir, nuestra Alma, no puede cruzar el espejo en un cuerpo sin vida. Quedándose, en La Cara Oculta de la Luna, a la espera una reencarnación; Para que sigamos cavando. 👽🖖🏼



22 comentarios sobre “FUERA DEL CONCURSO DE RELATOS, XXVIII Edición: LA GUERRA DE LOS MUNDOS de H.G. WELLS (II)

  1. ¡Con razón me levanto por las mañanas que parezca no ser persona, ja, ja, ja! ¿Quién sabe si las abducciones tengan este mecanismo para que esos visitantes de dormitorios se aprovechen de nosotros? Y no solo en sueños, sino por toda la eternidad… Puff, como para leer el relato a estas horas. Estupendo, y ya van tres, relato para el homenaje a Wells. Un abrazo, JM!

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    1. Hola, David. No eres el único, yo hay mañanas que al despertar estoy más cansado que si me hubiera pasado toda la noche tirando de pico y pala. Yo el espejo del cuarto después de romperlo sin mucho cuidado al contenedor lo he tirado. Y, en cuanto, al del baño que está colgado lo he forrado bien con alambre de espino. 😂👽🖖🏼

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  2. Bonito título.
    Hola de nuevo JM y ¡con triplete!
    Empiezas con una escena doméstica del accidente del espejo y de la odisea de su búsqueda que copa casi la totalidad de la historia. Finalmente la cosa se complica y por fin asoma el misterio y el CiFi en las últimas estrofas.
    MJ a través del espejo. Si te leyera Lewis Carrol, ¿qué diría de extraordinario espejo?, pero en tu relato no hay ninguna Alicia en mundos mágicos, sino un humano-selenita cavador.
    Derrochas imaginación y creatividad a borbotones, JM

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    1. Hola, Tara. Sí, esta vez vestí mucho la historia antes de darle el vuelco, pero sin la explicación previa hubiera tenido que explicar más el desenlace y prefiero que una vez abierto el espejo cada uno deje volar la imaginación y hasta igual tenga pesadillas con esos selenitas y como acabamos siendo su mano de obra barata.😁
      Muchas gracias por pasar y comentar Isabel 👽🖖🏼

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    1. Hola, Matilde. Sí que se me alargo la introducción para llegar al quiz del asunto, pero al menos creo que ahora los espejos de noche los miraremos de otra manera como tengan más brillo del normal. Por cierto, lo que dices de «condenados a la eternidad por nuestra vanidad» es para enmarcar 🥂👍🏼
      Gracias por pasar y comentar 👽🖖🏼

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  3. De nuevo por aquí, Vanjav. Veo que has escogido un espejo como objeto central de tu relato, y creo que es un acierto por la cantidad de mitos y leyendas que abundan vinculados a ese objeto de características antaño mágicas. Me ha gustado como lo has ambientado desarrollando esa clase de bricolaje casero. Y su desarrollo invita a recordar los mundos creados por Lewis Carroll.

    Muy imaginativo tu relato de ficción especulativa, me ha gustado.

    Un abrazo.

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    1. Hola, Carlos. Yo también me alegro de leerte por aquí. Este mes David me ha dado libertad a la imaginación y el tema de marcianos de todos los colores o formas son desde siempre una aficción. En esta ocasión son los pálidos selenitas los que me han tocado el cristal del espejo y creo que duermo con un ojo abierto por si vienen a buscarme.
      Me alegro que este también te haya gustado y yo solo puedo agradecerte la vista así como tu reconfortante comentario. 👽🖖🏼

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  4. Pues tendré que pensármelo bien cada noche porque mi dormitorio tiene una pared que es toda espejos, más los del armario, el de la coqueta… madre de Dios, como bajen los selenitas tienen menuda bicoca aquí. 🤣🤣
    A ver si voy a ser yo la capitana de tales personajes. jajaja.☪
    Buen relato. Abrazos

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    1. Yo he hecho parecido y ahora por la mañana ya no me levanto tan cansado. Solo he dejado el espejo del baño, para no hacerme una sangría afeitándome, pero lo tengo completamente forrado con alambre de espino electrificado. 👽🖖🏼

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  5. Hola JM! Muy buen comienzo de relato, ya nos invita a su lectura y a saber qué nos quiere contar. De la cotidianeidad doméstica a la ciencia ficción de atravesar el espacio-tiempo a través de la puerta del espejo. Gran relato, que culmina con un final y una postdata que nos deja con ganas de más. Felicidades. Saludos!

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    1. Hola, Mayte. Me alegro de que te haya gustado y sí, empieza con algo cotidiano para llegar a un punto que a mi me resulta inquietante. Yo el final ya se lo he puesto al quitar el espejo de cuerpo entero y poner un poster en su lugar, lo de levantarse por las mañanas agotado no sentaba muy bien. Así que ahora solo tengo el imprescindible espejo del baño, pero este bien protegido con alambre de espino para que no haya selenita que se atreva a cruzarlo. 😁
      Muchas gracias por la visita y el comentario. Saludos 👽🖖🏼

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  6. JM, estás que te sales, compañero, fantástica imaginación contrastada con ese lado oculto de la luna y ese espejo a modo de espía lunar. Y es que, no hay que fiarse de ningún lunático, por muy buen producto que venda o por muy profesional que parezca!
    Un abrazo!

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    1. Hola, Pepe. Para lunático ya me valgo yo que cuando la ama esta llena casi salgo a aullarla. Pero sí, estos selenitas con sus espejos nos quieren de mano de obra barata para canalizarles todo el satélite por el morro.
      Así que espejos chinos, nada de artesanos cristaleros que luego ya vemos lo que pasa 😁
      Gracias por pasar y comentar 👽🖖🏼

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