Los cambios de hora a destiempo

A mi, últimamente, no me afectan demasiado los dichosos adelantos de la hora en la primavera. Tal vez por la costumbre, o por tener ya los biorritmos con el paso perdido. Bueno, el caso es que aun siendo menos afectado, volver a salir de noche por las mañanas es un paso atrás. Sinceramente creo, y … Sigue leyendo Los cambios de hora a destiempo

La vara de medir de la corrupción según las siglas

Para empezar, voy a evitar mencionar sigla de partido político alguno, simplemente voy a dar mi opinión sobre las discusiones acerca de los niveles de corrupción. Para continuar, la cosa es bien sencilla, quien defrauda, malversa, se apropia indebidamente, etc; un euro o un billón de euros, es un corrupto. Siguiendo, ahora bien, si queremos … Sigue leyendo La vara de medir de la corrupción según las siglas

La incoherencia de los rencorosos

Yo suelo decir, medio en broma medio en serio, que si fuera rencoroso hace tiempo que habría dejado de hablarme. No creo que nadie en su vida, se admiten excepciones, haya metido la pata,  por error u omisión contra su propia persona, hasta cuando menos la cintura. Lo normal en estos casos es pasar, desde … Sigue leyendo La incoherencia de los rencorosos

140 Palabras para un día de lluvia

Ya se ha abierto el melón de la CEE en Grecia con SYRIZA, bien por ellos y, espero que para su bien. Los siguientes somos los españoles, esperemos que el miedo escénico a las urnas, no nos bloqueé y, al margen del resultado, la votación sea masiva. Desde la transición ha llovido lo suficiente para … Sigue leyendo 140 Palabras para un día de lluvia

Perogrulladas: Decálogo del respeto o, al menos, cómo no hacerse acreedor de su perdida

Tomarnos menos confianzas de las que nos den. Devolver aquello que nos han prestado sin esperar a que nos lo tengan que reclamar. Tener una sola palabra, tanto para el amigo como para el resto. Llegado el momento, anteponer la posición de persona, a cualquier otra postura más cómoda. Nunca pedir, en ningún ámbito de … Sigue leyendo Perogrulladas: Decálogo del respeto o, al menos, cómo no hacerse acreedor de su perdida