La tertulia de las diez: «Segunda Vida»


Por mediación de El arca de las palabras del blog de Úrsula un nuevo relato para la ya conocida Tertulia de las diez.


Segunda Vida

La expresión conejillo de indias no me gustaba para los pobres animales de laboratorio, ni mucho menos para las personas que accedían a ser sujetos de experimentos. La Vida esta llena de dichos, que el tiempo se encarga de restregarnos por el morro; y el, de esta agua no beberé, me salpico de lleno.

Mi situación física y mental era la normal de la edad, algún que otro dolor de espalda y de articulaciones, digestiones pesadas con ardores, y los típicos despistes u olvidos del día a día. Seguramente todo esto iría a más con el paso de los años, pero nada presagiaba que yo no aguantara diez o quince años más dando guerra en este mundo.

El pequeño papel publicitario del buzón me recordó al que usan los videntes o sanadores para obtener clientes. Esta tarjeta de contacto se diferenciaba en que usaba papel más denso, seguramente de ciento veinte gramos, y también más escueta en cuanto a su texto. Al leer un simple, Doctor John a secas y ofrezco una segunda vida, me quede pensativo por tanta parquedad. Y en vez de tirarla junto con el resto de la publicidad, como con un acto reflejo, me la guarde en el bolsillo de la camisa.

Fue al cabo de dos días al hacer la colada, cuando revisaba la ropa para no lavar pañuelos o calderilla, que me encontré de nuevo la peculiar tarjeta. Esta vez vi su reverso donde aparecía, justo en medio, solamente una dirección de correo electrónico. Una extraña curiosidad evitó por segunda vez que acabase en la basura de papel para reciclar; y de nuevo, sin saber ni como o porque, me la introduje en el bolsillo de la camisa.

Esa misma tarde navegando por Internet, pasando el rato sin más, me dio por buscar acerca de la misteriosa tarjeta. El resultado fue cero, no había nada que se asemejara al mensaje, al genérico doctor, o el dominio de su supuesto correo. Bueno, no teniendo otra cosa mejor que hacer, decidí utilizar una cuenta alternativa de correo que tengo, para cuando no quiero usar la legítima y evitarme el posible spam.

Mi mensaje fue muy escueto: He recibido su tarjeta y quisiera algo más de información. El saludo es automático así que ni eso tuve que añadir. Para mi sorpresa en solo diez minutos tuve respuesta, supuse que tendría un bot al uso, mucha casualidad que estuviera conectado del Doctor John al mismo tiempo que yo.

La respuesta automática o no, me dejo si cabe todavía más intrigado. Textualmente me decía, que solo por contestar había sido admitido en la prueba, y que si yo aceptaba respondiera en menos de veinticuatro horas o borrarían cualquier dato por cuestión de confidencialidad.

¡Me caguen to! Cualquier otra respuesta me habría mosqueado y hubiese dado por zanjado el tema. Ahora sí que me sentí enganchado y no me iba a quedar en ascuas sin saber de qué coño iba todo esto. Estuve dando vueltas al tema toda la tarde y después de la cena, previniendo que me costaría dormir por la inquietud, respondí al misterioso Doctor John.

Esta vez su réplica no fue tan rápida y, cuando acabé mi sesión doble de cine negro clásico, me acosté si recibir correo suyo. Por mi parte ya había hecho lo que podía para resolver el misterio, así que dormí como cualquier otra noche. Por la mañana, chequeando la cuenta tampoco me había respondido el Doctor, así que pasé del tema.

A los dos días me llamó el cartero para entregarme un pequeño paquete. Mi sorpresa fue grande, yo no tenía nada pendiente de recibir, pero tanto mi nombre como dirección en el envío eran las correctas. Por el tamaño del sobre de burbujas protector, su contenido podría ser desde un llavero a un reloj de pulsera. En cambio, el peso lo hacía más bien de lo primero, que de lo segundo.

Antes de abrir aquel inesperado regalo, miré detenidamente la etiqueta buscando algún indicio acerca del origen y su remitente, Finalmente, escrutando con ansia casi desbordada, encontré a mi benefactor. Una palidez camaleónica, con el blanco azulejado de la cocina, me hizo sentir transparente. Por mis sienes noté la humedad de unas gotas frías reptando, tan silenciosas como certeras, hacia mis mejillas. Doctor John era el nombre que figuraba como el remitente de este paquete.

Tuve que tomarme un buen sorbo de vodka para volver a recobrar la sensación de la sangre circulando por mi cuerpo. Si antes de recibir este envío tenía preguntas, sobre el susodicho Juan, ahora que él sabía tanto mi nombre como dirección estaba literalmente acojonado. En semejante estado, necesité una segunda dosis de anticongelante ruso, antes de poder abrir el acolchado sobre.

Un poco chispa, las cosas se ven menos malas y me enfrenté a mi destino, con la tijera de cocina. Dentro del envoltorio protector solo había una pequeña lata redonda bien precintada y otra tarjetita del Doctor John. Esta vez en su reverso no figuraba una dirección de correo electrónico sino un mensaje que parecía una advertencia final:

Bienvenido a tu segunda vida. Dispondrás hasta de 36 horas antes de que pierda su efecto.

Bienvenido a tu segunda vida. Dispondrás hasta de 36 horas antes de que pierda su efecto.

Un montón de teorías y especulaciones me atormentaron durante el resto del día. Desde una simple broma, por algún conocido o desconocido que viera mis datos en el buzón, hasta una conspiración de algún organismo secreto. Tampoco dejé en el saco, a una meticulosa abducción alienígena, como a un psicópata Doctor John cometiendo crímenes anónimos.

A la hora de dormir después de mi doblete cinematográfico, que precisamente tocaba de Ciencia Ficción, tome la transcendental decisión de hacer uso de mi segunda vida. Rompí el precinto y abrí la lata, dentro solo había una pastilla similar a un paracetamol. Acepté la broma y me la tomé sin mayor miramiento. Por la mañana ya vería los resultados de mi nueva vida.


Fin de la primera parte, la continuación dependerá del efecto de la pastilla en mi organismo, mientras descanso de esta alucinante e inquietante pesadilla. Puede tener tantos finales alternativos, esta misteriosa aventura, que prefiero no seguir especulando.


11 comentarios sobre “La tertulia de las diez: «Segunda Vida»

    1. Hola, MJ. Muchas gracias por pasar y participar. En una situación así, el miedo y la tentación, pueden ser determinantes. Tomarse una pastilla en plan Matriz puede resultar un cebo difícil de rechazar, sobre todo con una perspectiva de la Vida sin muchos alicientes. Saludos 💊😁🖐🏻

      Le gusta a 2 personas

    1. Hola, Pepe. Es precisamente lo que le pasa al protagonista, un misterioso desafío con hora de caducidad. Si fuera un veneno seguro que el plazo de ingestión seria mucho mayor. Yo creo que es tentador y una apuesta, que según el momento, difícil de ignorar. Gracias por pasar y participar, saludos 🖐🏻

      Le gusta a 1 persona

  1. Pero JM, ¿Qué has hecho?
    No recuerdas eso que nos decían de peques: ¡Nunca te comas un caramelo que te dé un extraño! Todavía menos una pastilla. Aunque te digo la verdad, todo depende del hambre que tenga uno antes de acostarse. 😂
    Ahora me dejas expectante de cómo te levantarás mañana.
    ¡Qué encima es lunes!
    Si te gustan estos relatos de humanos como cobayas, te recomiendo el cuento: «Flores para Algernon», de Daniel Keyes. Es muy bueno. Al menos a mí me encantó. 😉
    Suerte para el despertar.
    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Todo tiene su explicación JA. Me habría quedado mejor dejarlo así, pero resulta que lo que yo tenía más pensado fue el final y esto la improvisación entrante. Sí tengo que empezar a ponerme a leer, guardo tu recomendación 👍
      Ya es lunes y parece que la pastilla ha hecho su efecto 👻🖐

      Me gusta

  2. Hola, JM! Un muy buen cliffhanguer (ya me olvidé como se escribe!!!)
    Tiene buena pinta la historia. ¿Qué efecto podrá tener esa pastilla? ¿Será para convertirlo en un ser microscópico? ¿Será para que alucine? Espero la continuación!
    Un abrazo

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias, Mirna. Me daban ganas de dejarlo así, lo que pasa es que la historia que tenía pensada era el final y esto el entrante, así que lógicamente lo publicaré y espero que cumpla con tus expectativas.
      Saludos 🖐

      Me gusta

  3. Pero… ¿por qué, por qué, por qué?😨😨 ¿Cómo se te ha ocurrido tomar la pastilla? Mira que si es la que según dicen llevaba Hitler…, o puede que sea un caramelo…😣😣
    pero bro, a ti cuando eras chiquitín no te dijeron eso de no te metieras en la boca nada raro?
    Yo no me la hubiera tomado. No soy yo mala tomando medicamentos…

    Le gusta a 1 persona

    1. Claro, por eso metieron la tarjeta en mi buzón y no en el tuyo. Los fans de Matrix lo de la pastilla es algo que no podemos rechazar aunque fuera de cianuro potásico como en las pelis de espías 🕵
      Gracias por pasar y participar Virtudes 🖐

      Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.