La pluma estilográfica de Wali


A Wali le gustaba escribir pequeñas historias, cada vez que tenia una idea cogía su pluma estilográfica y ceremonialmente iba dejando el trazo de tinta, letra a letra, palabra a palabra, frase a frase, en el cuaderno de un renglón que siempre llevaba encima. Luego sí, lo transcribía a su portátil y allí, hacía toda la magia técnica, antes de publicarlo en su blog.

Todos los meses, religiosamente, iba a la vieja papelería del barrio a reponer cartuchos para su pluma y los cuadernos donde su imaginación se convertía en palabras. En esta ocasión, en el escaparate, había un cartel de liquidación por cierre. Al entrar vio que todos los artículos tenían un precio irrisorio, se ve que lo querían liquidar rápidamente. Por ese dinero se llevaría toda la existencia de cartuchos para pluma y los cuadernos de un renglón.

Al ir a pagar vio en la vitrina una pluma estilográfica en su estuche original y con un tintero por 1.500pts  9€, se quedo prendado del codiciado objeto y hechizado por su precio. Al llegar a casa la estrenaría, llenando hojas y hojas de cuaderno, con todas las imágenes que le bombardeaban la mente.

Era media noche y Wali con su nueva estilográfica en mano garabateaba una cuartilla suelta, al lado su cuaderno de un renglón seguía sin una palabra escrita. Se preguntaba cómo era posible, teniendo la cabeza llena de historias, pensamientos e ideas, pero incapaz de convertirlos en palabras. Muchas emociones para un día sin poderse canalizar, mejor ir a dormir.

Era sábado pero el despertador sonó como si nada a las seis, a Wali le daba igual, lo apagaba y se daba media vuelta para seguir durmiendo. Era una pequeña venganza hacía los días laborables, donde la media vuelta, se convertía en sentarse en la cama, para acabar de despertarse. Hoy no se vengó, se levantó como cualquier lunes, todavía seguía inquieto por lo del día anterior y sabía que no volvería a dormir.

Eran las seis y media y Wali estaba aseado, vestido y desayunado; sentado en su mesa, con la nueva estilográfica, en la mano. Ahora sí corría la tinta por el papel del cuaderno de un renglón, iba con trazo lento dibujando las letras, sin pausa ni borrón. Lo más sorprendente es que lo escrito no tenia nada que ver con lo que el autor pensaba, para nada; la imaginación iba en una o muchas direcciones, pero ninguna era la transcripción del cuaderno de un renglón.

Son las nueve de la noche, Wali ya ha pasado al portátil todo lo escrito con su estilográfica, también lo ha corregido y formateado. Está a un click de publicarlo en su blog, por última vez, pone la vista previa y lo lee…

Diablos, es justo lo que anoche soñé y al despertarme olvidé. Ahora ya se porque la estilográfica ayer se negaba a plasmar mis pensamientos, es muy especial, solamente escribe los sueños, esos que cuando despiertas se desvanecen y sólo te queda el recuerdo de haberlos tenido.IMG_20171208_224504

PD: Dedicado a un Wali

 

8 respuestas para “La pluma estilográfica de Wali”

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