Las sombras de la luna nueva


A unos escasos quinientos metros de mi casa hay un pequeño parque, ventajas de no vivir en el mismo centro de la ciudad, es un jardín con sólo dos bancos enfrentados  y custodiado por cuatro frondosos árboles. Literalmente es un oasis urbano que nos sirve de parada, a los vecinos con mascota, cuando salimos al paseo diario.

Así he hecho yo con Dan, mi perro de aguas, durante los últimos doce años. El, como buen perro, me esperaba en casa mientras yo estaba en la oficina; ni un ladrido de desaprobación, si yo me entretenía y llegaba más tarde, el trato tácito era ir todas las noches al parque, dejarle corretear un rato entre los cuatro árboles y vuelta a casa.

La fidelidad de Dan fue hasta su último día de compañía. Con él, ya mayor, tardábamos algo más en recorrer el medio kilómetro escaso hasta su oasis, pero ni un sólo día nos fallamos. Así, con la luna en menguante, hicimos su último viaje. Dan esa noche apenas tuvo fuerzas para llegar, me miro nada más sentarme en el banco y se dejo, muy despacio, acostar para echar su sueño eterno.

He seguido haciendo mismo recorrido todas las noches, y cada vez que me he sentado en el banco he notado la presencia, en forma de sombra, de Dan a mi lado; como todos los días, en la última docena de años, que estuvimos juntos. Han pasado cuatro semanas y la luna vuelve a estar igual de menguante, ya estoy sentado viendo a mi perro; Y ahí, justo a su lado, otra sombra mucho mayor; la mía, yo también, le quise ser fiel hasta mi último día.

27 comentarios sobre “Las sombras de la luna nueva

  1. A ver JM como te lo explico…. Es la una menos cinco, estoy en la oficina, poco trabajo, en estas fechas se paraliza la actividad económica, me pongo a leer este post y…. estoy llorando, espero que no entre mi jefe, a ver que le digo, lo de que tengo algo en el ojo, no cuela. Bello relato, fiel sentimiento de lo que sentimos los que disfrutamos del amor incondicional de un perro. El mío “Sir Nico” como le llamaba una de mis hijas (el Ferrari de los perros) siempre va conmigo. Sigue ahí, aunque no esté.

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    1. Veo que sigues con la hora de verano, yo tampoco se la he cambiado al reloj, que les den. A mi me pasa al revés, tengo cierre, y para no agobiarme hago pequeñas pausas es una idea del Percebe que pongo en práctica y funciona.
      Si entra el jefe no disimules la llorera y dile que te duele la espalda, a ver si te deja salir un poco antes al no haber faena 🖐️🎅👍

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  2. Supongo que Dan fue real, es realmente triste, el mío era Duke, ya pondré alguna foto en Facebook para que le veas.
    Como dices siempre fiel amigo, no ladraba nunca, obediente y muy cariñoso, como supongo que sería tu Dan.
    Me ha dolido mucho ver la reacción de mi marido, él no suele expresar mucho sus emociones y ha estado una semana que no paraba de llorar.
    Duke no murió de viejito, lo atropelló una loca que va por mi calle que es cortada y cada día entra y sale de un garaje como si fuera de rally.
    Una pena JM.

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    1. Esta fue una historia hacia la fidelidad de los perros que dura hasta su último día. Yo de momento no puedo tener perro para que no esté solo por el día.
      Lo tuyo o lo vuestro, a parte de por reciente, es doloroso en la forma tan cruda e inesperada que se ha producido.
      Hay quienes rápidamente los comparan con las personas para hacerlos de menos pero ya quisieran muchas personas comportarse como lo hacen ellos.
      Una pena Ivonne.

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