Un domingo cualquiera…


Continuación de Un domingo cualquiera del blog Despacito y con Buena Letra

…Ismael, con Lisa en sus brazos, bajaba el segundo descansillo que daba al portal, unos pocos pasos más y estarían en la calle. Pues sí, justo al ir a abrir la puerta, otras tres sombras encapuchadas le cortaron el paso, él con sumo cuidado posó a Lisa en el suelo y fue decidido a enfrentarse a lo que le esperaba al otro lado del cristal.

No tuvo opción, las figuras de las tres siluetas daban a entender que iban armados y con un gesto le indicaron que se metiera en la parte de atrás, de la furgoneta, aparcada frente a la entrada.

El viaje no fue muy largo, entre la preocupación por el estado su mujer y que demonios estaba pasando ese maldito domingo, casi no se enteró cuando el vehículo se detuvo. Por la luz que entraba, gracias a la ventana acristalada del techo, se percató que era una furgoneta de reparto de ropa, había perchas con camisas de flores, otra con pantalones cortos y en el suelo varias cajas con chanclas diversas.

Bueno pensó Ismael, sea lo que sea lo que está pasando no saldré en pijama. Al poco se oyó el cierre de la puerta pero no acabó de abrirse; ya vestido como requería la estación del año, aunque las camisas floreadas no eran muy de su estilo, se atrevió a terminar de abrir el portón trasero.

Cuanto has tardado Isma, se nos va a enfriar el café del desayuno. Era la voz de Lis, un flashazo vino a su mente, recordó la última conversación con su mujer, antes de irse de fiesta, la noche anterior:

–No volveré tarde, Tina se va el mes que viene a trabajar a Copenhague y le hacemos una despedida; además, mañana es tu cumpleaños y en domingo no hay excusa para no pasarlo juntos. Quieres algo especial, a parte de tu regalo?

–Psss, nada en especial, tienes buen gusto para las camisas; bueno.. no se, a ver si me sorprendes.

El adosado de lujo, en primera línea de costa, estuvo de fiesta desde ese desayuno hasta los quince días siguientes que les quedaban de vacaciones.

Los pobres encapuchados, eran los amigos de la pareja, que tenían que ir así para no ser reconocidos por Ismael.

Y, el abusivo alquiler, resultó asequible entre los ocho amigos. Perdices no comieron, no era temporada, pero se lo pasaron pipa.

 

 

6 respuestas para “Un domingo cualquiera…”

    1. Quise darle la vuelta, tenia mala pinta la cosa, y por los comentarios de tu blog me parece que todas las respuestas seguian el mal rollo de Ismael.
      Lo de la camisa de flores enlaza con el buen gusto de Lisa para ellas 🙂 🙂
      Al final, incoscientemente, ahora que lo pienso, la histoira me ha salido un poco Amelie.

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